jueves, 18 de noviembre de 2010

Rincones (de las rutas 5 y 26)

     Para sacarle al máximo el jugo a una semana de licencia, decidimos conocer algunos lugares de Uruguay que todavía no conocíamos y también volver a visitar otros a los que hace tiempo no íbamos; con ese motivo, emprendimos marcha por la ruta 5 rumbo a Tacuarembó. El objetivo era conocer el Hotel Carlos Gardel y volver al vivero de Berruti, a tratar de conseguir algunos árboles nativos que no se consiguen facilmente aquí por el sur.

     Después de un muy tranquilo viaje (con parada para almorzar en Paso de los Toros, en la zona del Parador Municipal, sentados a orillas del Rio Negro) y de ir reconociendo (o no) todos los lugares por los que pasábamos indefectiblemente una vez al año al llegar las vacaciones de verano, durante los diez años que anduvimos por el Rincón de Cunha, Departamento de Rivera, llegamos al Hotel Carlos Gardel.

     Este es un hotel temático, que resume en su decoración la insistencia, que en general tiene todo Tacuarembó, de haber sido la cuna de Carlos Gardel. Está decorado con muebles, adornos, y hasta muestras de vestimenta de principios del siglo XX, incluyendo un cochecito de bebé y una reproducción de los documentos (el pasaporte semi quemado, por ejemplo) en los que Gardel declaraba haber nacido en Tacuarembó. Las habitaciones tienen todas el nombre de uno de los tangos cantados por Gardel (la nuestra se llamaba "Malevaje", aunque yo esperaba que nos tocara "Volver") y como parte de la decoración de las mismas, se ve la letra encuadrada del tango correspondiente. El hotel nos resultó muy agradable aunque no su entorno, ya que está sobre la ruta 5 y, como indicio de lo que nos esperaba en el resto del viaje, nos sorprendieron los emprendimientos que lo rodean, que no tienen nada que ver con lo hotelero, y sí con la agroindustria.

      Como era todavía temprano, nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad, a buscar el vivero de Berruti (nuestra última visita fue hace casi 5 años) y a localizar una talabartería donde comprar un cinturón de cuero de los que se usan con las bombachas de campo. La ciudad de Tacuarembó nos sorprendió por lo que cambió en los últimos años; la vimos con nuevas avenidas, con mucho movimiento de gente y nos dio la impresión de que estaban naciendo nuevos barrios de lindas casas junto a esas avenidas. Parece que la ciudad acompaña a su  famoso hospital modelo, en el que se han hecho operaciones de gran complejidad antes que en Montevideo. En general la ciudad nos dio impresión de prosperidad. 

     Preguntando, preguntando, localizamos a un talabartero que prometió hacer el cinturón solicitado y tenerlo pronto para el día siguiente a las 11 de la mañana. También dimos con el vivero de Berruti pero ya había cerrado. Volveríamos a la mañana siguiente... Como seguía siendo de día, decidimos darnos una vuelta por el Balneario Iporá que tan lindo nos había parecido 5 años atrás. Lo encontramos más lindo todavía. Hicimos en nuestra camioneta el recorrido alrededor de sus lagos artificiales y de sus árboles, mientras nos íbamos cruzando con sus habitantes permanentes (creo), que habían salido a caminar, a correr o a andar en bicicleta por esas mismas sendas. También subimos al cerrito rocoso que es su mirador, a tomar mate viendo el atardecer desde allí.

    A la mañana siguiente, luego de uno de esos desayunos buffet que me encantan de los hoteles, dejamos el Carlos Gardel, pasamos por el vivero de Berruti, donde conseguí Lapacho, Guaviyú, Sangre de Drago y una mimosa, fuimos al talabartero que ya tenía pronto el cinturón, y emprendimos viaje por la ruta 26. El primero objetivo era Villa Ansina y su capilla de la Virgen de Itatí.

    Este segundo día recorrimos toda la ruta 26 hasta la frontera con Brasil. El camino comenzó frente al Frigorífico Tacuarembó, y pronto observamos como había cambiado el tan conocido tramo que nos llevaba de Tacuarembó a la Cuchilla del Ombú, el paso Rogelio y el ya mencionado Rincón de Cunha. Antes veíamos campos ganaderos sombreados de vez en cuando por una pequeña arboleda de eucaliptus, y hoy se ven enormes extensiones plantadas de pinos. Al mismo tiempo van apareciendo por todas partes silos graneleros que se hacen más y más numerosos a medida que nos vamos acercando a la zona arrocera que abarca Cerro Largo, Treinta y Tres y Rocha.

    Tras llegar a Villa Ansina, visitar la capilla de la Virgen de Itatí, a la que aquí se venera como Virgen Gaucha, y que comparte su capilla con imágenes del Sagrado Corazón de Jesús, de don Orione, San Baltasar y una urna con tierra de Guarambaré, el lugar de Paraguay donde vivieron Artigas y su compañero el Negro Ansina, nos enteramos que habíamos llegado justo un mes antes de lo debido para participar de sus festividades, y que en esa fiesta se cambiaría, como todos los años, el vestido de la imagen (el que la viste actualmente fue traido de Corrientes, Argentina, en donde surge el culto a esta Virgen y donde se la venera en una basílica).  También se cumplían ese día siete años de mi operación de tiroides y el resultado hasta hoy merecía todo mi agradecimiento.

    Seguimos viaje en esta etapa hasta Melo, Rio Branco, el Balneario Laguna Merin y la frontera con Brasil, para luego rumbear por la Ruta del Arroz.  Hay mucho más para contar, pero por ahora hasta aquí llegué.




sábado, 6 de noviembre de 2010

Cosas chicas para el mundo...

       En estos días previos a mi cumpleaños (¡el infierno astral!) han pasado cosas que me han hecho pensar, más bien preguntarme, sobre otras cosas....

       Sin duda que hay formas y formas de vivir la vida pero ¿cual será a la larga lo mejor? ¿Es mejor no apartarse "del lugar donde empezó tu existencia", como aconseja el Martín Fierro, porque allí están las "cosas chicas para el mundo pero grandes para mí", como lo expresó Elias Regules?

      ¿Quien lo hace se pierde de conocer el mundo entero? ¿O "lo que vale para la aldea vale para el mundo"? (no recuerdo quien lo dijo). ¿Qué gana y qué pierde quien vive por el mundo, cambiando de país por trabajo cada tanto tiempo, siendo siempre un extranjero lejos de sus afectos, pero conociendo las maravillas que hay por ahí en plena libertad de ataduras? ¿O quien comienza un nuevo arraigo en otro país, lejos de sus ancestros, pero iniciando nuevos arraigos y convirtiéndose en los nuevos ancestros? ¿Es totalmente gratificante hacer una gran carrera profesional cosmopolita? ¿Cual sería su costo? 

      Se ve claramente que quien se va a vivir a otro lado, nunca más es plenamente de aquí, ni plenamente de allá. Y eso es para algunos conflictivo, para otros estimulante. A pesar de eso ¿quien les quitaría lo bailado? (bueno y malo).

      De todas formas, yo hace mucho ya que elegí el camino de mis afectos y las "cosas chicas para el mundo pero grandes para mí". Y recuerdo claramente donde y cuando se produjo la bifurcación.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Temporal de Santa Rosa

     Desde ayer, con puntualidad, sopla el Temporal de Santa Rosa sobre Montevideo. Ya tuvimos tormenta eléctrica, mucha lluvia y la fuerza del viento aumenta cada vez más. En la Rambla Sur se nota el enojo del Rio de la Plata y revientan las olas con muchísima fuerza sobre los muritos de contención,  para hacernos recordar que esa parte de la Rambla fue robada al mar. Me pregunto cuál es el origen del nombre "Temporal de Santa Rosa". Busco en Internet y encuentro la siguiente información:

     Isabel Flores de Oliva nació en Lima, Perú, el 30 de abril de 1586, y murió en la madrugada del 24 de agosto de 1617.  Al ser confirmada por el obispo de Lima recibió el nombre de Rosa. Tras su muerte, fue canonizada y pasó a ser conocida como Santa Rosa de Lima, la primera santa de América, patrona de la Iglesia Católica de Hispanoamérica y Filipinas y su fiesta se celebra cada 30 de agosto.

     Según la historia, en 1615, ante la proximidad del enemigo frente a las costas de Perú, la autoridad eclesiástica dispuso se elevaran rezos en todos los monasterios. Rosa, desde la capilla de San Gerónimo elevaba sus ruegos. Pronto una gran tormenta impidió el desembarco del enemigo y la ciudad se encontró a salvo. Los más fieles creyentes atribuyeron la tormenta a los ruegos de Rosa.

      En la región del Río de la Plata, la devoción por Santa Rosa de Lima se fue haciendo muy profunda. Al mismo tiempo, se fue observando que, durante las festividades de la santa, cada 30 de agosto, con cierta regularidad, se presentaban tormentas, lluvias y actividad eléctrica. La cultura popular unió la historia de Rosa, la inestabilidad climática y la fecha, y así nació la Tormenta o Temporal de Santa Rosa.

     Es muy común que, a  fines de agosto y principios de setiembre, las masas de aire cálido de origen subtropical, cargadas de humedad y con temperaturas templadas a cálidas, lleguen hasta latitudes cercanas al Río de la Plata. En tanto, las masa invernales de aire frío de origen polar o subpolar, aun conservan la energía suficiente para alcanzar con fuerza las mismas latitudes. Se incrementa entonces la actividad asociada al desplazamiento de estos frentes, y como resultado, se producen lluvias acompañadas de tormentas eléctricas si los sistemas son intensos. Esta situación es bastante frecuente cada año por lo que no resulta extraño que unos días antes de la fecha de Santa Rosa o unos días después, la tormenta se haga presente.

    Pero el Temporal de Santa Rosa también nos avisa que ya se acerca la primavera ¡por fin!